Cría intensiva de caracoles y su objetivo

La cría intensiva de caracoles tiene como objetivo optimizar y acelerar todas las fases del desarrollo del animal pero fundamentalmente su fase reproductora, teniendo la ventaja fundamental de poder controlar y manipular todos los factores que intervienen en  su ciclo biológico como son la alimentación, la temperatura, la humedad, la composición del terreno, etc., así como lograr la mejora genética de los ejemplares, la higiene y la salud de los individuos con el fin de obtener un producto que por su tamaño, textura y sabor alcancen calidad de consumo y exportación, maximizando  los volúmenes de producción, y evitando perdidas por enfermedad, malnutrición, muerte, ataque de predadores o fuga de individuos.

Si bien existen por lo menos tres formas de explotación comercial de estos moluscos –cría extensiva, cría intensiva y mixta-, la cría intensiva de caracoles en condiciones artificiales posee algunas ventajas que inciden directamente sobre el rendimiento final de esta rentable explotación  económica. En primer lugar este tipo de cultivo permite un mayor aprovechamiento de la superficie, brindando un rendimiento superior por unidad de la misma y teniendo como ventaja el hecho de poder instalar criaderos en regiones cuyas condiciones ambientales son desfavorables a la especie.

Cría intensiva de caracoles

Cría intensiva de caracoles

Usualmente los recintos o salas utilizados para este tipo de producción se organizan espacial y estructuralmente  de acuerdo a las distintas fases del ciclo vital de los animales y de su procesamiento y elaboración para la venta, dependiendo del tamaño, complejidad y capacidad de la planta industrial. Es importante señalar que la cría intensiva de caracoles puede realizarse de diversas formas, de acuerdo al capital inicial de inversión disponible, alcanzando diferentes niveles de productividad y calidad (criaderos domésticos, granjas, plantas industriales, etc.).

Dichas fases pueden incluir la fase de cría, de engorde,  de procesado y de comercialización. La primera de estas comprende a su vez dos subfases: la primera, en la cual el individuo alcanza los 0.5 grs. de peso y dura alrededor de un mes, y la segunda, en la cual los ejemplares alcanzan los 0.5 grs. de peso y dura 2 meses aproximadamente. En la fase de engorde se espera que los animales lleguen a pesar 10 grs. en cuatro meses. Si a esto le sumamos el periodo de copula, postura e incubación –con una duración aproximada de un mes-, se puede determinar en ocho meses el tiempo total de una producción completa.

Las condiciones ambientales de los recintos o “salas” se manipularán de acuerdo a las necesidades de cada fase evolutiva del animal, teniéndose en cuenta para ello la temperatura, la humedad  y el fotoperíodo, favoreciéndose la estimulación del caracol a comer y reproducirse rápidamente e incluso reduciendo o evitando los periodos de hibernación.

Con el objetivo de intensificar la fase reproductora y posterior desarrollo del animal, muchos criadores prevén una sala de reproducción y maternidad y otra de incubación.

“Una de las ventajas de la cría intensiva de caracoles es la posibilidad de controlar a los parentales”, ya que la capacidad reproductiva de los mismos se ve afectada por la cantidad de desoves realizados, la edad, el stress, la consanguinidad de los individuos que se aparean, etc., obteniéndose con el tiempo una producción de cada vez menor calidad en cuanto al numero de descendencia, tamaño, calidad alimenticia, salud -entre otros- y viéndose afectados los volúmenes de producción en el tiempo. El control de los parentales  posibilita además una mejora genética de las poblaciones y de la raza en general –entre las cuales es el Helix Aspersa el más utilizado para consumo humano-,  práctica que desde hace años se realiza en el sector ganadero pero que es incipiente en la cría intensiva de caracoles en cautiverio.

En la fase de engorde los alevines obtenidos se trasladan a otra sala, o se distribuyen en granjas dedicadas a tal actividad. El espacio y la organización de las estructuras aportadas a tal fin dependerán de la capacidad de la planta o criadero y de los volúmenes que pueda contener. Lo mas importante en esta fase es la alimentación que usualmente se elabora en el mismo criadero a base de harinas de cereal, así como la implementación de medidas necesarias para evitar la proliferación de bacterias, hongos, etc., que pudieran afectar la calidad del producto final. Muchos criadores siembran plantas dentro de estos recintos para garantizar el microclima ideal para el desarrollo de los animales hasta alcanzar el tamaño óptimo para su comercialización, incorporando incluso algunas que cumplen una función estrictamente bactericida, ya que en la cría intensiva de caracoles se intenta ante todo evitar el uso de químicos y/o aditivos que no estén elaborados orgánicamente, razón por la cual la profilaxis es materia de relevancia y estudio permanente en el sector.

Una vez alcanzado el tamaño y peso ideal se procederá a la selección y purga de los ejemplares para su posterior recolección, procesamiento, embalaje y comercialización.

 

 

Cría intensiva de caracoles

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