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Como montar una granja de caracoles
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Como hacer un criadero de caracoles

como hacer un criadero de caracoles

La cría intensiva de caracoles tiene como objetivo optimizar y acelerar todas las fases del desarrollo del animal pero fundamentalmente su fase reproductora, teniendo la ventaja fundamental de poder controlar y manipular todos los factores que intervienen en  su ciclo biológico como son la alimentación, la temperatura, la humedad, la composición del terreno, etc., así como lograr la mejora genética de los ejemplares, la higiene y la salud de los individuos con el fin de obtener un producto que por su tamaño, textura y sabor alcancen calidad de consumo y exportación, maximizando  los volúmenes de producción, y evitando perdidas por enfermedad, malnutrición, muerte, ataque de predadores o fuga de individuos.

Si bien existen por lo menos tres formas de explotación comercial de estos moluscos –cría extensiva, cría intensiva y mixta-, la cría intensiva de caracoles en condiciones artificiales posee algunas ventajas que inciden directamente sobre el rendimiento final de esta rentable explotación  económica. En primer lugar este tipo de cultivo permite un mayor aprovechamiento de la superficie, brindando un rendimiento superior por unidad de la misma y teniendo como ventaja el hecho de poder instalar criaderos en regiones cuyas condiciones ambientales son desfavorables a la especie.

Cría intensiva de caracoles

Cría intensiva de caracoles

Usualmente los recintos o salas utilizados para este tipo de producción se organizan espacial y estructuralmente  de acuerdo a las distintas fases del ciclo vital de los animales y de su procesamiento y elaboración para la venta, dependiendo del tamaño, complejidad y capacidad de la planta industrial. Es importante señalar que la cría intensiva de caracoles puede realizarse de diversas formas, de acuerdo al capital inicial de inversión disponible, alcanzando diferentes niveles de productividad y calidad (criaderos domésticos, granjas, plantas industriales, etc.).

Dichas fases pueden incluir la fase de cría, de engorde,  de procesado y de comercialización. La primera de estas comprende a su vez dos subfases: la primera, en la cual el individuo alcanza los 0.5 grs. de peso y dura alrededor de un mes, y la segunda, en la cual los ejemplares alcanzan los 0.5 grs. de peso y dura 2 meses aproximadamente. En la fase de engorde se espera que los animales lleguen a pesar 10 grs. en cuatro meses. Si a esto le sumamos el periodo de copula, postura e incubación –con una duración aproximada de un mes-, se puede determinar en ocho meses el tiempo total de una producción completa.

Las condiciones ambientales de los recintos o “salas” se manipularán de acuerdo a las necesidades de cada fase evolutiva del animal, teniéndose en cuenta para ello la temperatura, la humedad  y el fotoperíodo, favoreciéndose la estimulación del caracol a comer y reproducirse rápidamente e incluso reduciendo o evitando los periodos de hibernación.

Con el objetivo de intensificar la fase reproductora y posterior desarrollo del animal, muchos criadores prevén una sala de reproducción y maternidad y otra de incubación.

“Una de las ventajas de la cría intensiva de caracoles es la posibilidad de controlar a los parentales”, ya que la capacidad reproductiva de los mismos se ve afectada por la cantidad de desoves realizados, la edad, el stress, la consanguinidad de los individuos que se aparean, etc., obteniéndose con el tiempo una producción de cada vez menor calidad en cuanto al numero de descendencia, tamaño, calidad alimenticia, salud -entre otros- y viéndose afectados los volúmenes de producción en el tiempo. El control de los parentales  posibilita además una mejora genética de las poblaciones y de la raza en general –entre las cuales es el Helix Aspersa el más utilizado para consumo humano-,  práctica que desde hace años se realiza en el sector ganadero pero que es incipiente en la cría intensiva de caracoles en cautiverio.

En la fase de engorde los alevines obtenidos se trasladan a otra sala, o se distribuyen en granjas dedicadas a tal actividad. El espacio y la organización de las estructuras aportadas a tal fin dependerán de la capacidad de la planta o criadero y de los volúmenes que pueda contener. Lo mas importante en esta fase es la alimentación que usualmente se elabora en el mismo criadero a base de harinas de cereal, así como la implementación de medidas necesarias para evitar la proliferación de bacterias, hongos, etc., que pudieran afectar la calidad del producto final. Muchos criadores siembran plantas dentro de estos recintos para garantizar el microclima ideal para el desarrollo de los animales hasta alcanzar el tamaño óptimo para su comercialización, incorporando incluso algunas que cumplen una función estrictamente bactericida, ya que en la cría intensiva de caracoles se intenta ante todo evitar el uso de químicos y/o aditivos que no estén elaborados orgánicamente, razón por la cual la profilaxis es materia de relevancia y estudio permanente en el sector.

Una vez alcanzado el tamaño y peso ideal se procederá a la selección y purga de los ejemplares para su posterior recolección, procesamiento, embalaje y comercialización.

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Cría intensiva de caracoles

El mercado de cría de caracoles comprende desde el productor domestico hasta los grandes productores o acopiadores. Las instalaciones para cría de caracoles necesarias para comenzar con la explotación dependerán mayormente  de la fase de la actividad productiva a la que deseen dedicarse (producción de huevecillos, animales vivos,  pulpa, procesamiento, embalaje, acopio, comercialización, etc.). Estos factores van a determinar el tipo de complejidad que alcance el criadero de caracoles y las instalaciones e  insumos necesarios para llevar a cabo la actividad. No obstante los altos niveles de desarrollo que esta actividad puede alcanzar, la cría de caracoles suele ser considerado una actividad de bajo coste con altos rendimientos económicos.

Instalaciones para cría de caracoles

Instalaciones para cría de caracoles

Los productores domésticos o pequeños utilizan en sus instalaciones para cría de caracoles materiales económicos o descartables e incluso instalaciones precarias –dependiendo de la imaginación de cada quien– obteniendo sin embargo excelentes resultados. Sin embargo los factores a tener en cuenta a la hora de instalar un criadero de caracoles son prácticamente los mismos para cualquier productor, ya que se trata del cultivo de un animal vivo que depende de determinadas condiciones para crecer y desarrollarse.

Lo primero a tener en cuenta al montar un negocio de este tipo es  la clase de  infraestructura y las instalaciones para cría de caracoles  que se vayan a necesitar. Para ello es fundamental tener en cuenta cinco factores fundamentales:

  • modo de producción (extensivo o intensivo)
  • fases evolutivas del animal
  • necesidades ambientales, alimentarias, etc. del mismo para cumplir su ciclo vital
  • qué es lo que se desea comercializar (animal vivo, pulpa, baba, huevecillos, animal vivo, etc.)
  • capital inicial y tiempo del que se dispone para recuperar la inversión.

Lo primero que se debe determinar a la hora de planificar las instalaciones para cría de caracolesteniendo en cuenta el modo de producción y los volúmenes de recolección esperados-, es el terreno a utilizar: su tamaño (que puede ir desde unos pocos metros cuadrados hasta 1Ha o más), ubicación ( que determinará las condiciones climáticas, lumínicas, etc.), la composición de la tierra (minerales, humus, grado de alcalinidad), los vegetales que es capaz de producir (ya que se espera que puedan servir para alimentación de la población, como bactericidas o humidificadores, etc.). Con más razón estos factores deberán ser tenidos en cuenta en caso de tratarse  de una cría extensiva, ya que en el caso de la cría intensiva todas estas variables pueden controlarse y manipularse artificialmente a fin de elevar la productividad y calidad de los animales. En el primer caso será necesario un terreno más amplio, rico en minerales y otros nutrientes así como un apropiado grado de alcalinidad, etc. También adquiere aquí  relevancia la ubicación del mismo, ya que los caracoles como cualquier otra especie de animales requiere de condiciones ambientales específicas para el cumplimiento de su ciclo biológico la vez que necesita determinados vegetales y nutrientes para alimentarse.

Por otra parte, “las instalaciones para cría de caracoles en forma intensiva deberán contemplar la construcción” o montaje de un recinto en  función de las distintas fases del ciclo biológico de los moluscos, así como de las distintas fases de producción, siempre teniendo en cuenta que debería utilizarse la menor cantidad posible de mano de obra, espacio, insumos, energía, etc., con el objetivo de maximizar la rentabilidad de la actividad económica. El equipamiento del mismo incluirá (además de la infraestructura edilicia, agua potable y energía eléctrica) mesas o módulos, estructuras metálicas de sostén, balanzas, elementos de medición de temperatura y humedad, humidificadores y calefacción de ser necesarios, comederos, bebederos  y cámaras refrigerantes, ventilación adecuada (por extracción y mediante la instalación de aberturas permanentes), iluminación (tubos fluorescentes o luz monocromáticas),  siempre dependiendo de los objetivos que el criador se plantee en cuanto al producto que desee comercializar. Así mismo el criadero deberá contar con un sistema de abastecimiento de agua potable y energía eléctrica o gasífera (para iluminación, calefacción, procesamiento, etc.) y otro de evitación de fuga de animales.

Dependiendo del capital disponible así como de la capacidad del criadero y el modo de producción implementado pueden utilizarse diversas estructuras e instalaciones para la cría de caracoles: terrenos abiertos,  bandejas, botellas de envase descartables, jaulas, cajas, mesas, entre otras. Lo más frecuente en las plantas o granjas dedicadas a tal fin es la implementación  de módulos  o paneles verticales plásticos que deberán contar con soporte metálico para mantener su posición,  de modo que se logre incrementar el rendimiento por unidad de superficie utilizada, así como  garantizar la higiene y durabilidad del material. Según el caso se podrá necesitar también tierra enriquecida, goma espuma para la provisión de agua, plásticos para cubrir envases o bandejas o para generar el microclima ideal, bandejas de traslado, etc.

En los criaderos más complejos el espacio es fundamental a la hora de determinar las instalaciones para cría de caracoles. Usualmente este se distribuye en secciones y salas, pudiendo existir 1) sección cría,  que incluirá las salas de  de reproducción,  incubación y primera fase de crecimiento,  segunda fase de crecimiento, engorde o cebo,  hibernación, higienización y farmacia,  elaboración y deposito de alimentos y  control (en donde se examinarán el estado general de los individuos, el tamaño, el peso, salud, calidad, etc., para lo cual se puede contratar los servicios de un veterinario), pudiendo contar también con una sala de purga. En caso de tratarse de un criadero o planta donde también se procese y envase el producto, podrá contar con sección de selección y lavado, procesado, embalaje, etc., así como secciones destinadas al personal.

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Instalaciones para cría de caracoles

Existen en la práctica diversos formas sobre como fabricar un criadero de caracoles, dependiendo de los objetivos que cada productor se plantee (producto que desea comercializar, cantidad, calidad, etc.), así como del capital del que disponga al momento del inicio de la explotación. Podemos encontrar productores domésticos, pequeños productores, grandes productores, acopiadores, procesadores, exportadores, etc., cuyos sistemas de explotación van desde el uso de estructuras muy sencillas de cultivadores domésticos o pequeños, hasta estructuras más complejas que utilizan medianos y grandes criadores cuyo objetivo es maximizar la cantidad de producción y rentabilidad. Cada una de estas formas de fabricar un criadero de caracoles tiene ventajas y desventajas que los productores evaluaran de acuerdo a los objetivos que se hayan propuesto.

Si bien se pueden construir estructuras muy variadas para la cría de estos moluscos, todas ellas deberán observar  los mismos factores a la hora de ser diseñadas. No olvidemos que el caracol es un animal que como cualquier otro cumple con un ciclo biológico determinado, para cuyo desarrollo necesita disponer de condiciones adecuadas de temperatura, humedad, luz, nutrientes, higiene, sanidad, etc., que se deberán observar si se quiere evitar pérdidas y obtener un producto final de calidad.

Existen dos maneras básicas de fabricar un criadero de caracoles

Como fabricar un criadero de caracoles al aire libre:

Como fabricar un criadero de caracoles

Como fabricar un criadero de caracoles

Este tipo  de criadero es de muy sencilla y económica construcción, aunque son varios los factores a tener en cuenta a la hora de diseñarlo: el terreno debe ser ligero  y húmedo,  con alto contenido de sales minerales para la formación de las conchas de los animales, debe orientarse de forma que la población pueda estar protegida del sol y el viento y se deben prever amplias zonas de sombra que ayuden a mantener la humedad del criadero.  La lluvia y el rocío son fundamentales para que el animal pueda desplazarse, colocar los huevos y mantener sus alimentos frescos. De ser necesario deberá utilizarse un método manual de humidificación de tierra y vegetales. El terreno debe contener plantas para alimento y plantas para refugio.

Una vez desmalezado, desinfectado y removido el suelo, se procederá a construir los recintos que deberán ser al menos dos para el traslado de la población cada vez que se necesite reacondicionar el terreno, de preferencia una vez al año para evitar estresar a los animales.

El recinto no es más que una superficie vallada. Lo ideal es comenzar con uno de 5 por  5 mts, ya que resulta más económico, no necesita mucha dedicación y sirve como experiencia para montar luego uno más grande. Como fabricar un criadero de caracoles  se podrán utilizar postes y chapas ondulantes de metal o plástico, o tela metálica y algún material trenzado si se desea algo más económico. Las posibilidades son múltiples y dependen de los materiales de que se disponga así como de la destreza e imaginación del productor.  Se procederá clavando los  postes y las chapas o mallas a 40 cm. de profundidad. Para evitar fuga de animales se realizan dos rebordes en la parte superior interna de la valla, también se podrá utilizar ceniza, sal o zanjas de agua, entre otros. Es posible delimitar una zona central con mallas para colocar allí a los reproductores. Una vez montado se procederá a sembrar las plantas de refugio en el centro y las que sirvan para alimento alrededor. El método ideal para determinar cuáles elegir es mediante observación directa de los animales, siendo ésta la mejor manera de orientarse a la hora de fabricar un criadero de caracoles. Finalmente se introducen los ejemplares.

Fabricar un criadero de caracoles intensivo

Este tipo de criadero tiene como objetivo generar condiciones artificiales que favorezcan y prolonguen los periodos de actividad de los caracoles para maximizar la producción, además de poder controlar plagas, enfermedades, desarrollo, genética, etc.

Como fabricar un criadero de caracoles intensivo: se puede montar o reutilizar  un invernadero o galpón. Si bien su construcción es sencilla y económica, requiere de sistemas de climatización costosos.

Las naves climatizadas en cambio están perfectamente aisladas, cuentan con sistemas de calefacción, humidificación, ventilación e iluminación. A pesar de su alto costo sigue siendo el sistema más rentable hasta el momento.

Existen varias estructuras que pueden servir para fabricar un criadero de caracoles, sin embargo uno de los más utilizados es el sistema de planos verticales, el cual consiste en un conjunto de criaderos colocados en hileras formados por bandejas con fondo de tela plástica. Cada bandeja debe contar con cerramientos en los laterales y dispositivos de fuga así como con una plancha de chapa por debajo de la malla  con el fin de recoger las deyecciones del piso superior. En cada una  de estas bandejas deben instalarse bastidores  con paneles de refugio de material plástico que tendrán distintos tamaños según se use para reproducción, cría, engorde, etc., y estarán dispuestos verticalmente con el objetivo de maximizar la utilización de la superficie. Según el caso también contara con bebedero y comedero.

Un criadero complejo de este tipo distribuirá su espacio en función de “salas” de acuerdo a la fase de desarrollo del animal: sala de reproducción, sala de incubación, eclosión y primera edad (podrán realizarse en envases plásticos con tierra y tapa, siempre respetando la temperatura, humedad, luz, e higiene necesarios), sala de segunda fase de cría y sala de engorde (de mayor tamaño y aislada de las demás). “Al fabricar un criadero de caracoles también se preverán  salas de purga, de higiene, de” elaboración de alimentos, procesamiento y envasado, cámara de refrigeración, etc., de acuerdo a la capacidad y complejidad de la producción. Deberá contar así mismo con elementos de medición de temperatura, humedad, calefacción, refrigeración, balanza, entre otros.

Cada productor podrá adaptar el criadero a sus necesidades, objetivos, disposición de material, capital económico disponible. Sin embargo son el estudio, la experiencia y la imaginación los que finalmente determinaran cual es el modo  más apropiado para fabricar un criadero de caracoles con el objetivo de  comenzar esta rentable y cada vez más generalizada explotación.

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Como fabricar un criadero de caracoles

Para invertir en este tipo de producción agropecuaria se necesita tener en cuenta varios factores, a saber: 

  • Capital necesario para comenzar la producción: 

 El capital inicial con el que se puede comenzar el cultivo de caracoles dependerá de la ganancia que  el micro emprendedor necesite obtener como resultado de su actividad productiva para lograr amortizar o solventar el criadero. Para ello deberá tener en cuenta que como toda producción agropecuaria el caracol debe cumplir ciertos ciclos biológicos que requerirán de mayor o menor tiempo dependiendo de las condiciones ambientales –sean estas naturales o artificiales– en las que los mismos se desarrollen. “A la hora de aprender como funciona un criadero de caracoles, se debe tener en cuenta que no es lo mismo” librar a los animales a las fluctuaciones ambientales a que pudieran quedar expuestos en su medio natural que confinarlos a estructuras de tipo invernáculo donde la humedad, la temperatura, la luz y el alimento puedan ser controlados. 

Habitualmente se necesitan entre 8 y 12 meses para realizar la primera cosecha de moluscos, de allí que dependerá de cada persona cuanto tiempo está dispuesta a esperar para recuperar la inversión inicial y por lo tanto cuánto dinero está dispuesto a dedicar a esta explotación. 

 Otro factor a tener en cuenta a la hora de evaluar la cantidad de dinero mínima a invertir es el tipo de sistema que se empleará en la actividad, ya que la producción variará en función de que se lleve a cabo de modo extensivo  –observando el ciclo biológico completo del caracol-, o de modo intensivo –en condiciones de encierro-, con control y acondicionamiento de cada una de las etapas intermedias de su desarrollo.

Como funciona un criadero de caracoles

Como funciona un criadero de caracoles

 Foto: http://geotherm.gr/en/constructions/snail-farms

  • Tipo de instalaciones: 

Otro de los aspectos relevantes cuando nos proponemos estudiar como funciona un criadero de caracoles, es el tipo de instalación que dicha actividad agropecuaria requiere. Es importante saber que cualquier espacio físico es apropiado para la cría de caracoles, entre ellas, galpones, tinglados, etc. Sin embargo hay que tener en cuenta que todas aquellas estructuras que no sean invernáculos –siempre considerando que el caracol necesita de un fotoperiodo determinado-, conllevarán un consumo energético mayor. 

  • Tipo de alimentación: 

La alimentación de los animales en cada fase de evolución es uno de los  factores más importantes a considerar si queremos entender como funciona un criadero de caracoles y obtener así los beneficios económicos esperados. Los caracoles pueden alimentarse tanto de vegetales como de alimentos balanceados. En este último caso los nutrientes deberán prepararse de acuerdo a formulas específicas, ya que no existe en el mercado un alimento comercial para tal fin. 

Temperatura: 

Hay un punto fundamental que debemos tener en cuenta si deseamos conocer como funciona un criadero de caracoles en profundidad, y este se encuentra íntimamente vinculado al factor ambiental: durante su ciclo activo el caracol precisa de una temperatura entre 15 y 22º, mientras que en los períodos de hibernación requerirá de un promedio de  7º. El productor deberá considerar que los caracoles solo crecen y se reproducen durante el periodo activo, por lo cual tendrá que garantizar que los animales se encuentren a dicha temperatura con mayor frecuencia. 

Compra de caracoles para cultivo: 

Debido a que la cría de este tipo de moluscos en muchos lugares es todavía incipiente, el abastecimiento de caracoles para comenzar con el cultivo deberá efectuarse en casi todos los casos manualmente, por medio de la recolección silvestre. 

Venta de caracoles: 

Existen dos modos de vender la producción de caracol: proveyendo de mercadería a acopiadores del producto, quienes luego de reunir una cantidad de toneladas suficiente los exportará a diferentes lugares (actualmente países como Francia, Italia, EEUU constituyen los mercados más demandantes), o bien encargándose del ciclo de explotación completo, es decir, realizar la cría, reproducción, engorde y comercialización en el exterior, para lo cual es fundamental analizar como funciona un criadero de caracoles en todas sus fases de producción. 

Rentabilidad: 

De acuerdo a estudios, en la actualidad  la cría de caracoles es uno de los emprendimientos agropecuarios de mayor rentabilidad en el mercado, siempre teniendo en cuenta que para obtener las primeras ganancias se deben esperar entre 8 y 12 meses de iniciada la explotación, tiempo que corresponde a un ciclo completo de vida de este molusco.

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Como funciona un criadero de caracoles

Cómo conservar los huevos de caracol

Después del apareamiento, los caracoles hacen agujeros de unos 4 cm y se entierran para hacer la postura de sus huevos. Los caracoles suelen poner entre 190 y 250 huevos. Luego de esto, sigue el recogerlos. Cada huevo de caracol tiene un diámetro aproximado a los 4 mm y se necesitan unos 275 para producir un kilo de este preciado producto gourmet. Después de esto, solo nos queda saber cómo conservar los huevos de caracol.

Aprendamos como conservar los huevos de caracol

Los huevos de caracol o caviar blanco, son recogidos mediante un proceso de rigurosa y muy sofisticada selección. Se los inspecciona uno por uno en laboratorio bajo la utilización de microscopios tratando de detectar los más estéticamente perfectos porque no todos son enteramente blancos y perfectamente circulares.

Los huevos de caracol deben ser conservados cuidadosamente, algunos fabricantes/productores tienen su propia receta secreta donde se valen del agua de mar agregándoles diferentes especias, con la idea de ofrecer un producto 100% natural que destaque de la competencia.

Además de cocinarlos y envasarlos para su venta, los huevos de caracol, son el producto estrella de la cocina gourmet por el que se llegan a pagar hasta 1.800 euros el kilo.

El paso siguiente que debemos aprender para saber cómo conservar los huevos de caracol es que debemos practicarles una limpieza exhaustiva y conservarlos en una temperatura entre -2º y -5º centígrados. Con la idea que los huevos de caracol conserven tanto su textura como su sabor original.

Cómo conservar los huevos de caracol

Cómo conservar los huevos de caracol

Todos los huevos de caracol pueden servir como caviar blanco siempre que se los trate como corresponde. Producir este majar requiere de mano de obra especializada, ya que son muchos los huevos a revisar y este se hace de una sola manera, uno por uno, se los tiene que lavar, ponerlos en salmuera, esterilizarlos, meterlos en la cámara frigorífica…Tal cual el mismo y tedioso método empleado en el proceso de conservación del caviar de esturión.

Un cuidadoso lavado y la desinfección de los huevos de caracol son especialmente recomendadas cuando se trata de un producto destinado al consumo humano. Esto se realiza con el objetivo principal de eliminar microorganismos patógenos en los huevos, especialmente la “Salmonella”, causante directa del 60% de los casos de gastroenteritis registrados tan solo en España y la mayoría de ellos tiene al huevo como su principal vehículo.

Por este motivo, la aplicación de la tecnología puede ser un dato de interés a tener en cuenta tratando de aprender cómo conservar los huevos de caracol, siempre que no se descuiden las medidas de prevención que actualmente se vienen aplicando.

Actualmente el proceso para el lavado de los huevos se ha automatizado hasta el punto tal que, se los lava directamente en línea mediante lavadores que utilizan agua caliente con soluciones con desinfectantes y detergentes, esta tarea prácticamente no requiere de mano humana. Por supuesto, este método es para grandes productores dado que se trata de una inversión importante. En sí, el objetivo es el mismo, la eliminación de microorganismos patógenos como la Salmonella y aquellos que pudieran ser de origen fecal.

El lavado automatizado de huevos de caracol se aplica en EE.UU., mientras que en la UE el objetivo es instaurar medidas preventivas. La Unión Europea, pese a admitir las ventajas que puede suponer el uso de la tecnología, el lavado de huevos no está permitido.

La clave del sabor del caviar de caracol, igual que el caviar ruso, es la salmuera ya que sin este proceso las huevas nos resultarían bastante insulsas. Finalizado el proceso de lavado y desinfección se envasan en recipientes perfectamente cerrados de 50 gramos que se conservan en frigorífico.

Después del envasado, los huevos se mantendrán durante un máximo de 6 meses. Una vez abierto, se los puede conservar unos 10 días en la nevera. Hemos aprendido un poco más sobre cómo conservar los huevos de caracol. Ahora a todos aquellos que todavía no degustaron caviar blanco queremos decirles que ¡Catar estas pequeñas perlas blancas es todo un arte por descubrir!

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Cómo conservar los huevos de caracol

Todo sobre el caviar de caracol

La helicicultura, como conocemos a la cría de caracoles, es un negocio en pleno desarrollo y con un gran potencial económico, toda una oportunidad para gente con espíritu emprendedor para salir del pozo, sobre todo si pensamos que el 95% de los caracoles consumidos en España proceden de criaderos extranjeros. Sus huevos (producto derivado de su cría), son conocidos como caviar de caracol o caviar blanco son muy deseados en los países árabes. El kilo de estas “perlas de afrodita” por sus supuestos efectos afrodisíacos supera los 1.600 euros. Semejante introducción nos hace querer saber todo sobre el caviar de caracol.

Por ejemplo, la Comunidad Valenciana cuenta con cuatro granjas operativas. Pero, mayoritariamente, se concentran en Andalucía y el norte de España. Esto se da por que el cálido favorece su producción. En Alicante, pueden tener de dos a tres puestas anuales, mientras que en zonas más frías, solo alcanzan una.

Saber todo sobre el caviar de caracol

Todo sobre el caviar de caracol

Todo sobre el caviar de caracol

Contra lo que la mayoría supone, mantener una granja para producir caracoles en su etapa comercial va a necesitar de tres personas a tiempo completo y en épocas de recogida entre 10 y 15, quizás más. Mantener una granja para la cría de caracoles no es algo para tomar a la ligera, una granja no debe ser tomada como segunda actividad, se estaría cometiendo un error. Siempre hay que estar pendiente, “controlar el hábitat permanentemente tratando de que se parezca lo más posible al paraíso de los caracoles”, mantenerlo siempre húmedo y con mucha vegetación.

Querer saber todo sobre el caviar de caracol de una vez es imposible, son muchas las cosas que encierra esta tarea. Por ejemplo, quiénes sabían que es el caracol quien decide lo que va a comer. A estos animales les gusta disfrutar de todo un vergel. El trébol enano blanco les encanta, al igual que las acelgas y los cardos. Pero no es lo único que comen, también comen pienso vegetal (un compuesto hecho con trigo, cebada, maíz, centeno y minerales para fortalecer la concha). Se trata de una de las carnes con menos grasas. Está catalogada como una de las carnes más sana

Otra actividad sucedánea de la cría de caracoles es la producción de alevines para su venta a los granjeros. Se necesitan entre tres y cuatro meses para que un alevín alcance la madurez, que es el momento óptimo para venderlos, porque es el periodo donde ponen sus huevos. Los caracoles son hermafroditas pero se necesitan dos ejemplares para que se apareen. En su primera etapa, son todos machos y, a partir de los seis meses hacen de macho y hembra.

El kilo de alevines de caracol puede alcanzar los 500 euros. La recogida se realiza en Septiembre. En invierno están en invernadero. Se los despacha en cajas con miles de ejemplares. Son enviados a los granjeros quienes los echan al campo para su engorde y posterior venta. Engordarlos es lo que más trabajo da.

Los caracoles, una vez fecundados se entierran para poner los huevos. A los huevos de caracol los conocemos como caviar de caracol. Y su precio se paga a valores que oscilan entre los 1.600 y 1.800 euros por kilogramo, puede que más. Por supuesto que estamos hablando de un exclusivo producto que necesita de un proceso delicado en extremo.

Esta no es la única posibilidad de comercialización de los caracoles. Tiene muchas otras también muy rentables. Además de sus huevos, se los utiliza en la industria cosmética, las babas de caracol son su máximo exponente. En lo que hace a la gastronomía, son también, muy consumidos en Francia como paté. Hay muchas explotaciones dedicadas a cocinarlos y envasarlos para su venta en supermercados. Incluso su venta de manera tradicional es gran generadora de ingresos. Algo así, como entre 8 y 12 euros por kilo.

Investigaciones recientes descubrieron que consumir huevos de caracol, por su gran contenido de calcio, ayuda a prevenir la osteoporosis propiedades que se da también en las babas. Claro indicador de la apertura de nuevos mercados para este noble molusco.

Cría de caracoles, todo un negocio en alza, producción de caviar de caracol aun mucho más. Querer “saber todo sobre el caviar de caracol en una nota es tarea difícil, pero creo que de la lectura de este artículo han” de formarse un panorama bastante aproximado que, se trata de un emprendimiento que bien merece ser tenido en cuenta a la hora de buscar una oportunidad de negocio.

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Todo sobre el caviar de caracol

Producir caviar de caracol

Producir caviar de caracol

Producir caviar de caracol

Nuevo caviar blanco es como se conoce a los huevos de caracol, este novedoso manjar de la gastronomía gana cada día más y más adeptos, fundamentalmente entre los paladares gourmet. Que grandes chefs utilicen este exquisito ingrediente en su cocina, ha permitido que el caviar de caracol o blanco haya adquirido una calificación como producto exclusivo y selecto, además, su coste se ha visto incrementado considerablemente haciendo que los costes por kilogramo de huevos de caracol tenga un precio de entre 1.600 y 1.800 euros. Esto ha puesto a pensar a muchos emprendedores en producir caviar de caracol.

Ferrán Adrià, el famoso chef español, considerado por muchos el mejor cocinero del mundo fue quien utilizó por primera vez en su cocina caviar de caracol e inmediatamente quienes lo degustaban se sentían muy satisfechos de probar esta delicia culinaria. A partir de ese momento, chefs de otros restaurantes comenzaron a planificar la introducción de los huevos de caracol en sus recetas.

Cómo producir caviar de caracol

Para producir caviar de caracol se debe esperar el apareamiento de los moluscos y que pase el tiempo necesario antes de iniciar el desove, en las granjas dedicadas a la cría de caracoles fuerzan las puestas en unas terrinas acondicionadas con una tierra especialmente fina, compuesta de granos que no superan cada uno los 2mm de diámetro.

Los caracoles depositan en agujeros (hechos en esa tierra) de unos 4 centímetros, entre 190 y 250 huevos. El paso siguiente es recogerlos y cribar el contenido de cada caja, como cada huevo de caracol tiene un diámetro superior al de los granos de tierra (4mm), quedan atrapados en la cribadora. El paso siguiente para producir caviar de caracol es practicarles una limpieza exhaustiva y conservarlos en salmuera a una temperatura entre -2º y -5º centígrados. La idea es que los huevos de caracol conserven tanto su sabor original como su textura. Por eso no se los debe someter a pasteurización alguna. En la década de 1980 se comprobó que este proceso endurecía su cobertura y desvirtuaba su aroma y sabor.

Los caracoles deben ser cuidados con mimo, poniendo a su disposición condiciones adecuadas para el apareamiento, alimentación, humedad, temperatura, etc.

El caracol en cada puesta que realiza pone unos 3,6 gramos de huevos, es decir, para almacenar un kilogramo de este preciado manjar van a ser necesarios unos 22.000 huevos de caracol que se dan con el desove de unos 275 caracoles, una vez cumplida la misión, se deben seleccionar a mano las esferas depositadas por los ejemplares, como podemos apreciar se trata de un proceso un tanto complejo lo que hace que el coste de este producto alcance los 1.600/1.800 euros por kilo. Por cierto, algunas empresas producen unos 500 kilos de caviar blanco al año. Sacar cuentas y pensar en producir caviar de caracol van de la mano.

En cuanto a su aspecto culinario, vale decir que quienes lo han probado consideraron estar degustando un verdadero manjar, de sabor agreste y una gran versatilidad en la cocina.

Estas decidido a producir caviar de caracol cuando tengas oportunidad, pues, a que esperas…sin dudas se trata de un negocio con grandes posibilidades de alcanzar el éxito.

La última palabra está en boca los principales gurús de la cocina contemporánea. Si generalizan el caviar blanco como ingrediente de sus recetas, todos en algún momento vamos a querer disfrutarlo en nuestra mesa.

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Exportar caracoles a Francia

Cualquier helicicultor con algo de experiencia en el rubro, sabe que el mercado francés es el más amplio a nivel mundial; en ese país se consumen por año 50 mil toneladas anuales de caracoles. El tradicional sistema de recogida ya no resulta suficiente para abastecer las necesidades locales, y por ello Francia se vio obligada a importar el producto desde otros países. En este momento, cuando el sector de la cría y venta de moluscos comestibles se encuentra en auge, es una decisión sabia aprovechar la coyuntura y proveer de caracol al mercado francés.

Exportar caracoles a Francia

Exportar caracoles a Francia

Exportar caracoles a Francia:

Hay varias razones por las cuales resulta provechoso exportar moluscos a Francia. En primer lugar, las condiciones ecológicas de ciertas regiones de España resultan ideales para el buen desarrollo biológico del molusco. Mientras que en otros países, a pesar de ser grandes exportadores se deben hacer esfuerzos extras para garantizar las condiciones de cría adecuadas, en nuestro país lugares como Galicia o Asturias presentan el suelo y humedad ideales para que se desarrollen los animales.

Por otra parte, la nutrición de los caracoles no suele ser costosa. Se alimentan naturalmente con diversas plantas (rábano forrajero, alcachofa, col, etc.) o por medio de piensos elaborados. Estos pueden ser realizados por el mismo productor, mezclando una serie de harinas, cereales y suplementos. Así, comenzar con el negocio de los caracoles puede no requerir una inversión desmesurada de dinero, y en contrapartida rendir buenas ganancias en poco tiempo. Los expertos aseguran que más que capital, lo que se necesita es tiempo para dedicar a la granja; aparte, si las condiciones naturales del ambiente son favorables no habrá que adquirir sistemas de climatización extra.

Además, en este momento (y al contrario de otros países europeos, donde la actividad cuenta con una trayectoria más antigua) no existe en España ninguna reglamentación sobre la recolección, crianza y venta de caracoles. Por eso el negocio –al menos por ahora– otorga amplia libertad en sus prácticas al helicicultor. Con respecto a la exportación, en este momento es absolutamente legal, y desde Francia se están importando caracoles vivos desde distintos lugares. Así, todos los moluscos comestibles que se críen –siempre que se encuentren en óptimas condiciones– se venden sin ningún problema.

Incluso, según el sistema de cría que se implemente el productor es capaz de abastecer regularmente durante todo el año la demanda del mercado internacional. Y en vistas de que el consumo crece cada vez más, el futuro del negocio se presenta sumamente alentador. Aparte, teniendo en cuenta que los costos se compensan gracias al gran rendimiento económico de las explotaciones, los caracoles se pueden vender a precios competitivos.

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Exportar caracoles a Francia

Actualmente, muchos emprendedores están interesados en instalar su propio criadero de caracoles. Antes de empezar a montar nuestra granja, debemos plantearnos un par de preguntas para verificar si realmente tenemos los recursos mínimos que se necesitan para este proyecto. Si no es así, estaremos a tiempo de reparar las deficiencias antes de continuar con la idea.

Consejos para antes de montar la granja de caracoles

Consejos para antes de montar la granja de caracoles

Un primer factor a considerar es el tiempo. Por más de que los moluscos crezcan lentamente, los criaderos necesitan que se les dedique tiempo de cuidados. Hacer semejante inversión pero luego desatenderla, nos llevará directo al fracaso. Comúnmente las granjas funcionan desde mitad de marzo hasta la segunda quincena de octubre, permaneciendo cerradas el resto del año. Si bien no tienen un horario fijo, requieren que el alimento y los controles estén a punto antes del atardecer. Se calcula que un criadero de 1 hectárea necesita 2 horas diarias de mantención, y los caracoles se recogen cada dos semanas. Teniendo en cuenta la extensión de terreno que hemos estimado, para esta tarea basta que trabaje una sola persona en una jornada de 8 horas.

Por otra parte, antes de invertir en los animales es indispensable pensar en el lugar físico donde vamos a instalar la granja. Hay que buscar un lugar bien protegido del viento y que cuente con árboles o zonas sombrías para evitar la exposición prolongada a los rayos solares. También es importante que la humedad relativa del terreno sea más alta que la del entorno. ¿Un consejo? Elegir un terreno con laderas ligeras, porque estas facilitan el drenaje del agua. Los encharcamientos y las tierras demasiado húmedas acarrean enfermedades a los caracoles.

Además es indispensable que la tierra cuente con una buena capa vegetal. Esta, aparte de proveer alimento para los moluscos, contribuye a crear el microclima que los animales necesitan, proveyendo humedad, aireación, aislación contra el viento y el sol. Una decisión acertada es hacer un análisis del suelo para comprobar su PH y conocer la población de parásitos y bacterias que posee. Por otro lado es importante asegurarse de contar con una buena provisión de agua. Por cada hectárea se requerirán 6 metros cúbicos. Los caracoles toleran el cloro presente en las aguas de red pública, aunque también se puede optar por las que proveen los pozos. En este caso, se recomienda utilizar un biocida para desinfectar el agua.

Si cuenta con estos tres recursos básicos (tiempo, terreno y agua) ya está listo para plantearse seriamente comenzar con la cría de moluscos. Por lo que respecta a los beneficios, se calcula que a partir del segundo año de actividad de la granja se producen 2 kilos de caracoles por metro cuadrado, que al día de hoy se comercializan a un promedio de 8,5 euros el kilo.

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Qué variedad de caracoles criar

Existen distintos tipos de caracoles comestibles; algunos de ellos están presentes naturalmente en muchos países del mundo y por ello han visto difundida su comercialización, mientras que otras variedades resultan prácticamente exclusivas de ciertas zonas. Dependiendo de sus necesidades y capacidad de adaptación, ciertos moluscos son más costosos que otros. Veamos cuáles son las variedades entre las que se puede elegir al momento de establecer una granja.

El primero que hay que mencionar, por ser el más conocido, es el Helix Aspersa. En el ámbito doméstico es uno de los más comunes, y además ha alcanzado difusión en todo el mundo. Proviene del Mediterráneo, de las costas españolas y francesas, donde se lo conoce como “petit gris” o “zigrinata”. Por ser la especie que presenta mayor capacidad de adaptación a los distintos climas y se puede reproducir incluso hasta los 1000 msnm, hoy abarca el 70% del mercado internacional. En Estados Unidos, Francia, Brasil, Italia y España es la variedad que más se utiliza en los criaderos. Cada Helix Aspersa da al año un kilo de caracoles.

variedad de caracoles

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Por su parte, el Helix Lactea u Otala Lactea (mejor conocido como “caracol español”) es un molusco de color muy claro y puede alcanzar los 35 mm de tamaño, al menos en Estados Unidos y España, países en los que abunda naturalmente. Algunos expertos afirman que sabe mucho mejor que el Helix Aspersa. En otras latitudes hallamos el Helix Pomatia, el “caracol romano”. La especie vive originalmente en Francia, Rusia, una parte de Italia y Estados Unidos, siempre en zonas boscosas o viñas, lejos de las agresiones del viento y del mar. Este tipo de caracol puede criarse en alturas de hasta 1500 metros, aunque necesita muchos cuidados para su correcta aclimatación y su periodo de desarrollo es bastante largo.

Otro molusco que prefiere los bosques y regiones de cultivo es el Helix Lucorum, originario de casi toda Europa (excepto el oeste) y de Asia Menor. Es el que presenta mayor tamaño: su diámetro ronda los 45 mm. Uno de los que poseen la carne más apreciada es el Helix Aperta; este caracol vive en los Alpes Marítimos y en regiones costeras de Francia, Italia y África. Un último caso por demás curioso es el del Achatina Fulica: proveniente del África ecuatorial, parte de Asia y América, en ciertos países del mundo –como por ejemplo, Estados Unidos– su importación está prohibida porque se lo considera una plaga.

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