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Como montar una granja de caracoles
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Como hacer un criadero de caracoles

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Producir caviar de caracol

Producir caviar de caracol

Producir caviar de caracol

Nuevo caviar blanco es como se conoce a los huevos de caracol, este novedoso manjar de la gastronomía gana cada día más y más adeptos, fundamentalmente entre los paladares gourmet. Que grandes chefs utilicen este exquisito ingrediente en su cocina, ha permitido que el caviar de caracol o blanco haya adquirido una calificación como producto exclusivo y selecto, además, su coste se ha visto incrementado considerablemente haciendo que los costes por kilogramo de huevos de caracol tenga un precio de entre 1.600 y 1.800 euros. Esto ha puesto a pensar a muchos emprendedores en producir caviar de caracol.

Ferrán Adrià, el famoso chef español, considerado por muchos el mejor cocinero del mundo fue quien utilizó por primera vez en su cocina caviar de caracol e inmediatamente quienes lo degustaban se sentían muy satisfechos de probar esta delicia culinaria. A partir de ese momento, chefs de otros restaurantes comenzaron a planificar la introducción de los huevos de caracol en sus recetas.

Cómo producir caviar de caracol

Para producir caviar de caracol se debe esperar el apareamiento de los moluscos y que pase el tiempo necesario antes de iniciar el desove, en las granjas dedicadas a la cría de caracoles fuerzan las puestas en unas terrinas acondicionadas con una tierra especialmente fina, compuesta de granos que no superan cada uno los 2mm de diámetro.

Los caracoles depositan en agujeros (hechos en esa tierra) de unos 4 centímetros, entre 190 y 250 huevos. El paso siguiente es recogerlos y cribar el contenido de cada caja, como cada huevo de caracol tiene un diámetro superior al de los granos de tierra (4mm), quedan atrapados en la cribadora. El paso siguiente para producir caviar de caracol es practicarles una limpieza exhaustiva y conservarlos en salmuera a una temperatura entre -2º y -5º centígrados. La idea es que los huevos de caracol conserven tanto su sabor original como su textura. Por eso no se los debe someter a pasteurización alguna. En la década de 1980 se comprobó que este proceso endurecía su cobertura y desvirtuaba su aroma y sabor.

Los caracoles deben ser cuidados con mimo, poniendo a su disposición condiciones adecuadas para el apareamiento, alimentación, humedad, temperatura, etc.

El caracol en cada puesta que realiza pone unos 3,6 gramos de huevos, es decir, para almacenar un kilogramo de este preciado manjar van a ser necesarios unos 22.000 huevos de caracol que se dan con el desove de unos 275 caracoles, una vez cumplida la misión, se deben seleccionar a mano las esferas depositadas por los ejemplares, como podemos apreciar se trata de un proceso un tanto complejo lo que hace que el coste de este producto alcance los 1.600/1.800 euros por kilo. Por cierto, algunas empresas producen unos 500 kilos de caviar blanco al año. Sacar cuentas y pensar en producir caviar de caracol van de la mano.

En cuanto a su aspecto culinario, vale decir que quienes lo han probado consideraron estar degustando un verdadero manjar, de sabor agreste y una gran versatilidad en la cocina.

Estas decidido a producir caviar de caracol cuando tengas oportunidad, pues, a que esperas…sin dudas se trata de un negocio con grandes posibilidades de alcanzar el éxito.

La última palabra está en boca los principales gurús de la cocina contemporánea. Si generalizan el caviar blanco como ingrediente de sus recetas, todos en algún momento vamos a querer disfrutarlo en nuestra mesa.

Reporte las 5 claves para tu granja de caracoles

Exportar caracoles a Francia

Cualquier helicicultor con algo de experiencia en el rubro, sabe que el mercado francés es el más amplio a nivel mundial; en ese país se consumen por año 50 mil toneladas anuales de caracoles. El tradicional sistema de recogida ya no resulta suficiente para abastecer las necesidades locales, y por ello Francia se vio obligada a importar el producto desde otros países. En este momento, cuando el sector de la cría y venta de moluscos comestibles se encuentra en auge, es una decisión sabia aprovechar la coyuntura y proveer de caracol al mercado francés.

Exportar caracoles a Francia

Exportar caracoles a Francia

Exportar caracoles a Francia:

Hay varias razones por las cuales resulta provechoso exportar moluscos a Francia. En primer lugar, las condiciones ecológicas de ciertas regiones de España resultan ideales para el buen desarrollo biológico del molusco. Mientras que en otros países, a pesar de ser grandes exportadores se deben hacer esfuerzos extras para garantizar las condiciones de cría adecuadas, en nuestro país lugares como Galicia o Asturias presentan el suelo y humedad ideales para que se desarrollen los animales.

Por otra parte, la nutrición de los caracoles no suele ser costosa. Se alimentan naturalmente con diversas plantas (rábano forrajero, alcachofa, col, etc.) o por medio de piensos elaborados. Estos pueden ser realizados por el mismo productor, mezclando una serie de harinas, cereales y suplementos. Así, comenzar con el negocio de los caracoles puede no requerir una inversión desmesurada de dinero, y en contrapartida rendir buenas ganancias en poco tiempo. Los expertos aseguran que más que capital, lo que se necesita es tiempo para dedicar a la granja; aparte, si las condiciones naturales del ambiente son favorables no habrá que adquirir sistemas de climatización extra.

Además, en este momento (y al contrario de otros países europeos, donde la actividad cuenta con una trayectoria más antigua) no existe en España ninguna reglamentación sobre la recolección, crianza y venta de caracoles. Por eso el negocio –al menos por ahora- otorga amplia libertad en sus prácticas al helicicultor. Con respecto a la exportación, en este momento es absolutamente legal, y desde Francia se están importando caracoles vivos desde distintos lugares. Así, todos los moluscos comestibles que se críen -siempre que se encuentren en óptimas condiciones- se venden sin ningún problema.

Incluso, según el sistema de cría que se implemente el productor es capaz de abastecer regularmente durante todo el año la demanda del mercado internacional. Y en vistas de que el consumo crece cada vez más, el futuro del negocio se presenta sumamente alentador. Aparte, teniendo en cuenta que los costos se compensan gracias al gran rendimiento económico de las explotaciones, los caracoles se pueden vender a precios competitivos.

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Exportar caracoles a Francia

Actualmente, muchos emprendedores están interesados en instalar su propio criadero de caracoles. Antes de empezar a montar nuestra granja, debemos plantearnos un par de preguntas para verificar si realmente tenemos los recursos mínimos que se necesitan para este proyecto. Si no es así, estaremos a tiempo de reparar las deficiencias antes de continuar con la idea.

Consejos para antes de montar la granja de caracoles

Consejos para antes de montar la granja de caracoles

Un primer factor a considerar es el tiempo. Por más de que los moluscos crezcan lentamente, los criaderos necesitan que se les dedique tiempo de cuidados. Hacer semejante inversión pero luego desatenderla, nos llevará directo al fracaso. Comúnmente las granjas funcionan desde mitad de marzo hasta la segunda quincena de octubre, permaneciendo cerradas el resto del año. Si bien no tienen un horario fijo, requieren que el alimento y los controles estén a punto antes del atardecer. Se calcula que un criadero de 1 hectárea necesita 2 horas diarias de mantención, y los caracoles se recogen cada dos semanas. Teniendo en cuenta la extensión de terreno que hemos estimado, para esta tarea basta que trabaje una sola persona en una jornada de 8 horas.

Por otra parte, antes de invertir en los animales es indispensable pensar en el lugar físico donde vamos a instalar la granja. Hay que buscar un lugar bien protegido del viento y que cuente con árboles o zonas sombrías para evitar la exposición prolongada a los rayos solares. También es importante que la humedad relativa del terreno sea más alta que la del entorno. ¿Un consejo? Elegir un terreno con laderas ligeras, porque estas facilitan el drenaje del agua. Los encharcamientos y las tierras demasiado húmedas acarrean enfermedades a los caracoles.

Además es indispensable que la tierra cuente con una buena capa vegetal. Esta, aparte de proveer alimento para los moluscos, contribuye a crear el microclima que los animales necesitan, proveyendo humedad, aireación, aislación contra el viento y el sol. Una decisión acertada es hacer un análisis del suelo para comprobar su PH y conocer la población de parásitos y bacterias que posee. Por otro lado es importante asegurarse de contar con una buena provisión de agua. Por cada hectárea se requerirán 6 metros cúbicos. Los caracoles toleran el cloro presente en las aguas de red pública, aunque también se puede optar por las que proveen los pozos. En este caso, se recomienda utilizar un biocida para desinfectar el agua.

Si cuenta con estos tres recursos básicos (tiempo, terreno y agua) ya está listo para plantearse seriamente comenzar con la cría de moluscos. Por lo que respecta a los beneficios, se calcula que a partir del segundo año de actividad de la granja se producen 2 kilos de caracoles por metro cuadrado, que al día de hoy se comercializan a un promedio de 8,5 euros el kilo.

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Qué variedad de caracoles criar

Existen distintos tipos de caracoles comestibles; algunos de ellos están presentes naturalmente en muchos países del mundo y por ello han visto difundida su comercialización, mientras que otras variedades resultan prácticamente exclusivas de ciertas zonas. Dependiendo de sus necesidades y capacidad de adaptación, ciertos moluscos son más costosos que otros. Veamos cuáles son las variedades entre las que se puede elegir al momento de establecer una granja.

El primero que hay que mencionar, por ser el más conocido, es el Helix Aspersa. En el ámbito doméstico es uno de los más comunes, y además ha alcanzado difusión en todo el mundo. Proviene del Mediterráneo, de las costas españolas y francesas, donde se lo conoce como “petit gris” o “zigrinata”. Por ser la especie que presenta mayor capacidad de adaptación a los distintos climas y se puede reproducir incluso hasta los 1000 msnm, hoy abarca el 70% del mercado internacional. En Estados Unidos, Francia, Brasil, Italia y España es la variedad que más se utiliza en los criaderos. Cada Helix Aspersa da al año un kilo de caracoles.

variedad de caracoles

variedad de caracoles

Por su parte, el Helix Lactea u Otala Lactea (mejor conocido como “caracol español”) es un molusco de color muy claro y puede alcanzar los 35 mm de tamaño, al menos en Estados Unidos y España, países en los que abunda naturalmente. Algunos expertos afirman que sabe mucho mejor que el Helix Aspersa. En otras latitudes hallamos el Helix Pomatia, el “caracol romano”. La especie vive originalmente en Francia, Rusia, una parte de Italia y Estados Unidos, siempre en zonas boscosas o viñas, lejos de las agresiones del viento y del mar. Este tipo de caracol puede criarse en alturas de hasta 1500 metros, aunque necesita muchos cuidados para su correcta aclimatación y su periodo de desarrollo es bastante largo.

Otro molusco que prefiere los bosques y regiones de cultivo es el Helix Lucorum, originario de casi toda Europa (excepto el oeste) y de Asia Menor. Es el que presenta mayor tamaño: su diámetro ronda los 45 mm. Uno de los que poseen la carne más apreciada es el Helix Aperta; este caracol vive en los Alpes Marítimos y en regiones costeras de Francia, Italia y África. Un último caso por demás curioso es el del Achatina Fulica: proveniente del África ecuatorial, parte de Asia y América, en ciertos países del mundo –como por ejemplo, Estados Unidos- su importación está prohibida porque se lo considera una plaga.

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Sistema mixto de cría de caracoles

Sistema mixto de cría de caracoles

Sistema mixto de cría de caracoles

Si uno quiere tener controlada la explotación de caracoles, el sistema de cría mixto resulta ser el más adecuado principalmente por su menor coste en relación con el anterior, el sistema cerrado o intensivo, además de ser el más recomendado por los especialistas.

En España es un sistema muy utilizado y es característico por su proceso reproductivo, el desove y por la primera fase de la cría que es realizado en sistema intensivo y para el engorde del sistema abierto.

Este sistema está basado fundamentalmente en la modificación artificial de su Época de reproducción siempre y cuando en el invierno este bajo condiciones ambientales controladas –entre 80 y 100% de humedad y una temperatura de entre 15 y 18ºC-, con esto se busca adelantar algunos meses la reproducción de los adultos, logrando con ello la disposición de las crías a finales del invierno o inicios de la primavera, momento propicio para realizar tareas de engorde al aire libre o bien, en invernaderos siempre bajo condiciones climáticas naturales, con esto se consigue reducir el coste de los sistemas de climatización y de las horas de trabajo para el mantenimiento de los moluscos.

El sistema mixto de cría de caracoles tiene entre sus principales ventajas que durante las primeras etapas de su desarrollo, los caracoles permanecen a resguardo de sus depredadores, al igual que a los cambios de temperatura y la humedad, como sucede en el sistema de cría extensiva. También este sistema es mucho más barato que en la cría intensiva, esto se debe a que las dimensiones del recinto y su infraestructura son menores. Además, los productores no tienen problemas de espacio.

Productores españoles han logrado producciones en criaderos mixtos, de 70.000 kilos anuales de la especie Helix Aspersa.

De los tres sistemas descritos, en países como España y Francia se inclinan por el sistema cerrado debido a que no se dispone de suficientes espacios al aire libre.

Tanto por el clima y las caracteristicas del suelo resultan favorables para el desarrollo de la producción de caracoles. Además, que para llevar adelante este sistema se necesita de una mínima inversión. Así como, una limitada mano de obra, en contrario con lo que sucede con los sistemas cerrados donde la mano de obra es permanente.

En cuanto a la calidad de los caracoles es justo reconocer que el sistema de cría abierta resulta mejor que en los sistemas mixto o cerrado, principalmente por que se obtienen caracoles de mayor tamaño y  su caparazón resulta más dura.

Pero también es justo reconocer que si se escoge este sistema de cría hay que tener en cuenta sus aspectos negativos como ser:

Que la producción quedará sujeta a las variaciones climatológicas así como a un mayor riesgo de que sea atacada por los depredadores, teniendo como resultado un mayor porcentaje de mortandad que en los sistemas mixto o cerrado.

También es mucho más extenso el ciclo de producción, ya que la primera recolección de caracoles va a poder realizarse recién a los dos años del inicio de la actividad, mientras que en los otros dos sistemas se obtiene en el primer año.

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Sistema mixto de cría de caracoles

Comportamiento del caracol según la estación

Comportamiento del caracol según la estación

Para lograr una producción rendidora, manejando eficientemente nuestro criadero, tenemos que conocer bien el comportamiento de los caracoles a lo largo del año. Hasta que los animales están maduros para su venta, pasan por estados sucesivos de  crecimiento, reproducción e hibernación. Si queremos hacer funcionar la granja de manera inteligente, debemos comprender y respetar el ciclo de vida de los moluscos.

A lo largo del año, el caracol presenta diversos comportamientos que dependen de las condiciones climáticas de la estación y de la abundancia o escasez de alimento. Básicamente, las conductas se clasifican según la época del año en que nos encontremos. En primavera es cuando el molusco despliega la mayor parte de su actividad. Se trata de la etapa de la reproducción: las parejas se aparean, el animal coloca los huevos en la tierra y espera a que maduren hasta que finalmente nacen las crías.

En verano, el caracol continúa con su ritmo biológico normal hasta que la temperatura ambiental se eleva demasiado. Entonces el metabolismo del animal se ralentiza hasta entrar a la estivación. En la época estival -cuando se reduce la humedad y aumenta el calor- el animal se aletarga entrando en un proceso similar al de la hibernación: no se alimenta ni se reproduce y disminuye fuertemente su ritmo cardíaco. Esta fase puede durar hasta 40 días.

Luego, a la llegada del otoño el molusco vuelve a entrar en movimiento dado que las condiciones climáticas son menos agresivas. En invierno y con el descenso de temperatura, el caracol entra en fase de hibernación. Este estado se produce cuando las condiciones del medio le son adversas y por eso retarda sus funciones vitales. El animal busca un sitio tranquilo y resguardado de las inclemencias del tiempo; se adhiere a una superficie o cava un agujero en el suelo, y luego segrega un moco que se endurece al tomar contacto con el aire y que lo aísla del medio, protegiéndolo. Es importante considerar que mientras más pequeño es, mayores posibilidades tiene de morir durante este periodo, que en España suele prolongarse hasta por 4 meses.

Tomando en cuenta el comportamiento del caracol según la especie y considerando el modo de trabajo, se puede obtener una sola cosecha anual o dos, una en primavera y otra en otoño. De todas maneras, las variantes dependerán también de la zona donde esté establecida la granja y del sistema elegido para la crianza.

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Comportamiento del caracol según la estación

Exportar caracoles a Francia

Exportar caracoles a Francia

Cualquier helicicultor con algo de experiencia en el rubro, sabe que el mercado francés es el más amplio a nivel mundial; en ese país se consumen por año 50 mil toneladas anuales de caracoles. El tradicional sistema de recogida ya no resulta suficiente para abastecer las necesidades locales, y por ello Francia se vio obligada a importar el producto desde otros países. En este momento, cuando el sector de la cría y venta de moluscos comestibles se encuentra en auge, es una decisión sabia aprovechar la coyuntura y proveer de caracol al mercado francés.

Hay varias razones por las cuales resulta provechoso exportar moluscos a Francia. En primer lugar, las condiciones ecológicas de ciertas regiones de España resultan ideales para el buen desarrollo biológico del molusco. Mientras que en otros países, a pesar de ser grandes exportadores se deben hacer esfuerzos extras para garantizar las condiciones de cría adecuadas, en nuestro país lugares como Galicia o Asturias presentan el suelo y humedad ideales para que se desarrollen los animales.

Por otra parte, la nutrición de los caracoles no suele ser costosa. Se alimentan naturalmente con diversas plantas (rábano forrajero, alcachofa, col, etc.) o por medio de piensos elaborados. Estos pueden ser realizados por el mismo productor, mezclando una serie de harinas, cereales y suplementos. Así, comenzar con el negocio de los caracoles puede no requerir una inversión desmesurada de dinero, y en contrapartida rendir buenas ganancias en poco tiempo. Los expertos aseguran que más que capital, lo que se necesita es tiempo para dedicar a la granja; aparte, si las condiciones naturales del ambiente son favorables no habrá que adquirir sistemas de climatización extra.

Además, en este momento (y al contrario de otros países europeos, donde la actividad cuenta con una trayectoria más antigua) no existe en España ninguna reglamentación sobre la recolección, crianza y venta de caracoles. Por eso el negocio –al menos por ahora- otorga amplia libertad en sus prácticas al helicicultor. Con respecto a la exportación, en este momento es absolutamente legal, y desde Francia se están importando caracoles vivos desde distintos lugares. Así, todos los moluscos comestibles que se críen -siempre que se encuentren en óptimas condiciones- se venden sin ningún problema.

Incluso, según el sistema de cría que se implemente el productor es capaz de abastecer regularmente durante todo el año la demanda del mercado internacional. Y en vistas de que el consumo crece cada vez más, el futuro del negocio se presenta sumamente alentador. Aparte, teniendo en cuenta que los costos se compensan gracias al gran rendimiento económico de las explotaciones, los caracoles se pueden vender a precios competitivos.

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Exportar caracoles a Francia

 

como iniciarse en la cria de caracoles – Consejos para iniciarse en la cría de caracoles

como iniciarse en la cria de caracoles

como iniciarse en la cria de caracoles

Que los caracoles andan por la vida a un ritmo lento todos lo sabemos, pero si estás planteándote montar una granja para dedicarte a la cría y engorde de estos moluscos antes deberías plantearte algunas preguntas y ver si cuentas con los mínimos requisitos para comenzar con este proyecto, sino es así, deberías ver de solucionarlo antes de avanzar con la idea.

Cuestiones de tiempo

Como dijimos al comienzo los caracoles avanzan a ritmo lento quizás por eso una granja necesita de mínimos cuidados. Tenerla para después de un tiempo dejar de atenderla irremediablemente nos conducirá al total fracaso económico y personal.

En España las granjas funcionan desde mediados del mes de marzo hasta mediados de octubre, antes y después de esos meses, permanecen cerradas. Si bien las granjas no tienen horarios fijos, deben estar preparadas con la alimentación, recibir sus cuidados, etc. antes del crepúsculo (atardecer).

Supongamos que montaste una granja de unos 1.000 m2. Debes saber que este tipo de granja va a requerir de unas 2 horas diarias para su mantenimiento, también debes saber que cada 15 días tendrás que recoger los caracoles tarea que va a demandarte dos jornadas de 8 horas (base 1 persona).

Preparando el terreno

La preparación y ubicación del terreno donde vas a instalar tu granja para la cría de caracoles es una cuestión de vital importancia si quieres conseguir tu objetivo. Huelga mencionar que si elijes montarla en medio del desierto, poco o nada podrás hacer.

El lugar a buscar debe estar protegido del viento lo más posible, si se trata de una zona sombría –con árboles que impidan el paso de la luz solar o una ladera- durante gran parte del día, y si además está zona es de humedad relativamente elevada, mucho mejor, este es el entorno ideal para criar caracoles.

Si el terreno dispuesto para la granja se encuentra sobre una ligera ladera es perfecto puesto que va a facilitar el drenaje del agua, si por el contrario el terreno es inundable o poco absorbente, los caracoles no querrán quedarse. Si eliges algún tipo de terreno pedregoso va a resultar difícil lograr una buena capa vegetal, algo que resulta indispensable para desarrollar tu negocio de cría de caracoles. Otro aspecto a considerar es la distancia de la granja en relación al lugar donde vivimos. No tienes que olvidar que va a ser tu lugar de trabajo por lo tanto cuanto más cerca se encuentre mucho mejor. Tener que movilizarse a diario tiene sus costes.

Va a resultar de suma importancia para comenzar bien tu emprendimiento contar con una buena capa vegetal, lo más aconsejable es realizar un análisis del suelo para ver su PH (resultado de la relación entre las concentraciones de H+ y OH-), su composición y al menos tener idea de la población de parásitos, bacterias, etc. que tiene, y si es necesario antes de comenzar equilibrarlo. Incluso si el terreno tiene una leve pendiente no sucede nada.

Deberás estar atento de manera especial durante el tiempo de producción de la granja, de la vida vegetal ya que ella es la que proporciona el alimento de tus alevines –crías recién nacidas-, pero esencialmente es la que colaborara en la creación del microclima ideal, además de la sombra, aireación, la protección del viento, etc.

Importancia del agua

Aunque pueda resultar una obviedad, la explotación de una granja de caracoles va a necesitar de una cierta cantidad y calidad de agua (unos 6 m3 cada 1.000 m2 de terreno por hora de riego), y debe tener una presión de entre 0.5 y 1.5 kg/cm2.

Si va a ser agua tomada de la red pública puede tener una cierta cantidad de cloro, y si por caso proviene de depósitos aéreos o pozos, va a ser conveniente realizar una desinfección para eliminar algas, bacterias o diferentes tipos de mohos.

como iniciarse en la cria de caracoles

Si puedes disponer de estos tres recursos, estás en condiciones de plantearte seguir adelante con el proyecto de cría de caracoles, después toda duda o problema que vaya surgiendo, podrás consultarlo en nuestro sitio.

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Como iniciarse en la cría de caracoles

 

Ciclo reproductivo de los caracoles

Los caracoles terrestres pueden reproducirse una vez se haya cumplido el primer año de vida, y la pareja de moluscos tiene que ser de la misma especie; no es posible el apareamiento entre especies distintas. Por lo general, el tiempo de cópula es de 20 minutos, aunque el proceso de fecundación de los óvulos tarda hasta 10 o 12 horas. Una vez fecundados los óvulos, cada molusco tarda un lapso de entre 15 y 20 días para hacer la postura de sus huevos.

El animal los coloca en un nido en la tierra fabricado por él mismo con la cabeza, ahondando en el suelo. El hueco resultante tiene una profundidad de entre 3 y 6 cm.; el caracol se introduce dentro con sus huevos, dejando fuera una parte del pie para poder salir más tarde. El tiempo que permanece haciendo esta tarea es entre 24 y 30 horas, es decir, prácticamente un día. Dependiendo de la especie, cada molusco es capaz entre 150 y 200 huevos. Luego viene el periodo de incubación, que toma dos semanas como mínimo y puede alcanzar el mes. El lapso de tiempo varía no solo según la especie sino también las condiciones climáticas del lugar.

ciclo reproductivo de los caracoles

ciclo reproductivo de los caracoles

Es importante que la tierra se mantenga húmeda durante la incubación. Pasada esta etapa, la cría tiene que salir del nido; a partir de la eclosión de los huevos, transcurren entre 3 y días hasta que los nuevos caracoles suben a la superficie del suelo. Apenas nacen ingieren la membrana del huevo, que contiene numerosos nutrientes vitales, entre ellos calcio y proteínas. Para salir al exterior van royendo la tierra, ingiriéndola. Poco a poco dejan el nido para buscar comida; los primeros días suelen regresar al nicho y, aunque no se entierran otra vez, permanecen cerca de él.

Ciclo reproductivo de los caracoles

Los caracoles son capaces de poner crías una vez por mes. Para que la reproducción alcance los niveles deseados, se recomienda contar con al menos dos habitáculos, uno para las crías y otro para los animales adultos. La superficie donde permanecen nunca debe estar seca; en este sentido, es aconsejable pulverizar la zona con agua por lo menos una vez cada dos días, y siempre durante la noche. Además del alimento, las crías van a buscar agua, por ello es importante asegurarse de que los animales tengan cerca un sitio para beber.

En España, y debido a las condiciones de nuestro clima, el acoplamiento y la deposición de los caracoles se produce dos veces al año. Las estimaciones indican que por cada molusco en acoplamiento se produce una deposición de entre 40 y 80 huevos, aunque en la realidad se producen periodos de esterilidad momentánea por diversos factores. El ciclo de reproducción varía según el clima, altitud, ubicación geográfica de la granja y además, en función de la especie empleada en el criadero. De manera general, en el norte y centro se produce en marzo y octubre; en el sur, en febrero y noviembre. En cambio, en las islas el periodo de reproducción se mantiene en primavera, otoño e invierno.

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